Para soñar, a veces, lo único que hace falta es abrir bien los ojos… y es que hay lugares tan especiales que inspiran y son capaces de hacer realidad lo que imaginas.

En Jardines de Abril se siente, desde que traspasas su puerta, la magia de un espacio intemporal.

La magia de una finca con tres siglos de historia, que te envuelve en el ambiente majestuoso de sus inmensos ficus, incomparable abrigo para las mesas de un banquete; de su casa solariega, cuyo elegante interior invita a compartir en la intimidad; del plantón a los pies de la casa, que es donde mejor saben los cócteles; del paseo de su pérgola, magnífica sombra verde para cobijar un altar; de su ermita, lugar de recogimiento oculto tras la hiedra y de la pinada, donde se baila a la luz de las estrellas.

Jardines tradicionales…

Y si con los ojos bien abiertos ya has vislumbrado todo lo que podrías vivir en cada uno de esos rincones y sientes que es exactamente ahí donde quieres que ocurra, te encantará saber que la finca es pionera en la organización de eventos en entornos exteriores al amparo de edificios y jardines tradicionales, que tiene suscritos convenios de colaboración con alguno de los más prestigiosos restauradores de la provincia para que el componente gastronómico sea también especial, que los eventos se gestionan de forma personal, sabiendo que cada historia que allí se vive tiene un nombre propio…

Jardines de Abril…entre la realidad y el sueño.

Foto portada: Pablo Laguía

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