Jerónimo Ors lleva años defendiendo una idea que considera irrenunciable: un cosmético debe ser seguro antes que cualquier otra cosa.
En un momento en el que las etiquetas «sin conservantes» ganan protagonismo en el mercado, hablamos con el farmacéutico y director de Cosméticos Paquita Ors para conocer qué función cumplen realmente estos ingredientes y qué debería valorar un consumidor al elegir un producto para el cuidado de la piel.

Jerónimo Ors, farmacéutico experto en el cuidado de la piel y director de Cosméticos Paquita Ors.
¿Qué función cumplen realmente los conservantes dentro de un cosmético y por qué son tan importantes para la seguridad del producto?
En un cosmético podemos valorar muchas cosas, por ejemplo, que sea útil, eficaz, agradable o ecológico. Sin embargo, lo más importante es que sea seguro. Es fundamental que nadie pueda contraer una infección por culpa del producto, tanto cuando estrena el envase como a lo largo de su uso.
Los productos cosméticos salen, por ley, del laboratorio que los fabrica estériles o con una carga bacteriana muy baja y controlada, con una ausencia completa de microorganismos patógenos.
Muchas personas piensan que un cosmético puede mantenerse estable sin conservantes. ¿Qué ocurriría realmente en una crema o sérum que no los incorporara?
El problema es que, conforme tocamos el producto con las manos o le van cayendo contaminantes aéreos, introducimos microorganismos de todo tipo. Hongos, virus y bacterias invaden nuestro cosmético. Si nadie los detiene, y gracias a las grasas de alta calidad que contienen las cremas, estos pequeños enemigos encuentran un medio extraordinariamente rico donde alimentarse y multiplicarse.
Posteriormente pasarían a nuestra piel, donde podrían producirse todo tipo de infecciones e irritaciones.
Recordemos que los microorganismos patógenos fabrican toxinas (venenos) que irritan y descaman nuestra piel; de ahí la importancia de los conservantes como garantía de seguridad.
¿Qué opina de ingredientes como los glicoles, que pueden actuar como antimicrobianos sin estar catalogados oficialmente como conservantes?
Personalmente, reivindicar que un cosmético no lleva conservantes solo porque la molécula pueda tener otros usos me parece engañoso y poco limpio.
Existen una serie de sustancias, como la etilhexilglicerina, los derivados del ácido benzoico o los glicoles, que tienen un efecto de control sobre las bacterias. Sin embargo, como pueden servir para más acciones, no están considerados estrictamente como conservantes, lo que permite aplicar esa frase de «sin conservantes».
A pesar de ello, creo que el marketing nunca puede estar por encima de la información al consumidor.
La Unión Europea tiene una normativa muy estricta en cosmética. ¿Cómo se controla la seguridad de los conservantes que llegan al mercado?
La mayoría de los laboratorios estamos sometidos a las normas de buenas prácticas de fabricación. En estos protocolos se recoge la forma de trabajar correctamente y también cómo controlar las contaminaciones.
En Cosméticos Paquita Ors tenemos nuestro propio laboratorio de Control de Calidad. Ahí se controlan las materias primas que nos llegan, la contaminación ambiental, la higiene de las personas que entran en el proceso y, posteriormente, el producto terminado.
Todo pasa por unos periodos de cuarentena en los que el cosmético queda bloqueado hasta contar con los análisis correctos.

¿Qué errores suelen cometer los consumidores al conservar sus cosméticos en casa y cómo pueden alargar su vida útil de forma segura?
Existen pequeños trucos.
Primero, lavarse las manos antes de tocar cualquier producto, minimizando la cantidad de microorganismos que podemos introducir.
Segundo, y esto es especialmente útil, en los meses cálidos guardar siempre los cosméticos en un sitio fresco o en la nevera (nunca en el congelador). Si la temperatura es más baja, el sobrecrecimiento bacteriano es menor.
También recomiendo llevar siempre cuidado con los productos que llevan más de seis meses abiertos, en unos casos, o un año, en otros, porque pueden estar contaminados.
Si no vamos a usar un cosmético con asiduidad, lo mejor es guardarlo en la nevera.
Más allá de las modas del «sin», ¿qué debería valorar realmente un consumidor a la hora de elegir un buen cosmético?
Hay dos puntos básicos: la eficacia y la idoneidad.
Hoy en día la cosmética es una ciencia llena de estudios clínicos, con muchísimas sustancias que pueden mejorar la piel en distintas direcciones. Por ejemplo, hoy en día podemos mejorar el envejecimiento, calmar la piel, detener la tendencia al acné o a la atopia, por citar solo algunas posibilidades.
El segundo aspecto es la idoneidad. No cualquier activo sirve para cualquier piel y en cualquier momento. No es lo mismo que estemos tomando una medicación que baja las defensas, que estemos atravesando un pico de estrés o que estemos embarazadas.
Por eso hay que ver la piel, hablar con la persona, averiguando aspectos de su vida, y luego realizar un seguimiento. Así, el éxito de los tratamientos está asegurado.
Nuestro agradecimiento a Jerónimo Ors por acercarnos, con claridad y rigor, a un tema tan relevante para consumidores y profesionales del mundo de la cosmética.
