Manifiesto de Ana Espadas: menos reglas, más tú
«Viste discreto».
«Actúa según tu edad».
«Ya no estás para estas cosas».
He escuchado estas frases muchas veces. Algunas dirigidas a mí y otras a mujeres de mi generación. Y siempre me surge la misma pregunta: ¿quién decide lo que corresponde hacer, vestir o sentir a una mujer según los años que tenga?
Video y fotografías de Valeriia Torgonska.
Tengo 67 años. Soy mujer, madre, empresaria, publicista y directora de Chic Trends. Me gusta la moda, me apasiona el color, mezclo estampados, llevo lentejuelas cuando me apetece y disfruto de unos pendientes enormes tanto como de una camisa blanca. Camino, juego al golf, trabajo, hago proyectos, me pongo delante de una cámara, me río de mí misma y sigo teniendo una curiosidad enorme por lo que todavía me queda por descubrir.
Y no tengo ninguna intención de volverme invisible.
El problema no es la edad, son las reglas que le ponemos
Hay algo curioso que sucede con las mujeres a medida que cumplimos años. Parece que, poco a poco, empiezan a aparecer una serie de normas que nadie recuerda haber escrito.
No lleves esto. No enseñes aquello. Ese color es demasiado llamativo. Esa falda es demasiado corta. Esas joyas son demasiado grandes. Ese comportamiento ya no corresponde a tu edad.
Demasiado.
Una palabra que aparece sospechosamente a menudo cuando una mujer decide ocupar espacio.
Yo no quiero vivir pendiente de ese catálogo de prohibiciones. Y tampoco quiero que otras mujeres lo hagan.
No se trata de vestirnos como cuando teníamos veinte años. Ni de intentar aparentar una edad que no tenemos.
Se trata de algo muchísimo más sencillo:
vestirnos como somos ahora.

Actúa según tu edad. ¿Según cuál?
Esta es otra de mis favoritas.
¿Qué significa exactamente actuar según tu edad?
¿Dejar de bailar? ¿De reírte fuerte? ¿De enamorarte? ¿De empezar un proyecto? ¿De aprender algo nuevo? ¿De ponerte delante de una cámara? ¿De llevar un vestido espectacular simplemente porque te hace sentir bien?
A los 67 no quiero actuar como si tuviera 30.
Quiero actuar como me siento.
Hay días en los que me apetecerá ponerme un traje impecable y otros en los que mezclaré rayas con flores. Un día elegiré negro de pies a cabeza y al siguiente parecerá que me he llevado medio Pantone puesto.
Eso no es querer parecer más joven.
Es querer parecerme a mí.
Y probablemente esa sea una de las cosas maravillosas de cumplir años: cada vez sabes mejor quién eres y tienes menos motivos para disfrazarte de lo que los demás esperan.
«Ya no estás para estas cosas»
¿Cómo que no?
Estoy para todas aquellas cosas que todavía me emocionen.
Estoy para aprender. Para cambiar. Para equivocarme. Para volver a empezar. Para ponerme unas lentejuelas a las diez de la mañana si me apetece. Para llamar la atención o pasar inadvertida. Para llevar unos zapatos imposibles o unas zapatillas.
Estoy para descubrir una canción nueva, una ciudad, una amistad, una oportunidad o una versión de mí que todavía no conocía.
Estaré para estas cosas mientras yo decida que estoy para estas cosas.
Y esto va mucho más allá de la ropa.
Menos tendencias. Más personalidad
Trabajo en moda y me encantan las tendencias. Me divierte descubrirlas, interpretarlas y jugar con ellas.
Pero una tendencia debería ser una posibilidad, nunca una orden.
Por eso cada vez me interesa más la personalidad que la perfección. Me interesa una mujer que se viste y consigue que, antes de preguntarnos de qué marca es lo que lleva, pensemos: «Es ella».
No busco que todo combine.
Busco que tenga personalidad.
Porque el estilo no consiste en seguir correctamente unas reglas. Consiste en conocerte lo suficiente como para saber cuáles quieres seguir, cuáles quieres romper y cuáles sencillamente no tienen nada que ver contigo.
Quiero que otras mujeres también se atrevan
Si hay algo que quiero construir alrededor de mi comunidad es precisamente esto.
No quiero que otras mujeres se vistan como yo.
Quiero que se vistan como ellas.
Quiero que una mujer de 50, 60, 70 u 80 años vea uno de mis vídeos y piense: «¿Y por qué no?».
Que rescate aquella chaqueta que dejó de ponerse porque alguien le dijo que llamaba demasiado la atención. Que vuelva a pintarse los labios de rojo. Que se ponga el collar enorme. O que no haga absolutamente nada de eso y salga con unos vaqueros y una camiseta blanca si así se siente maravillosa.
Atreverse no significa convertirse en otra persona.
Atreverse significa dejar de pedir permiso para ser la que ya eres.
Eso es lo que me interesa.
Este es mi manifiesto
Tengo 67 años y no quiero volver atrás.
No quiero tener 30, ni 40, ni 50.
Quiero disfrutar de los 67 con todo lo que he aprendido, todo lo que todavía desconozco y todas las ganas que sigo teniendo.
Por eso, cuando alguien diga:
«Viste discreto», decide tú cuánto espacio quieres ocupar.
Cuando escuches «actúa según tu edad», actúa según quién eres.
Y cuando alguien piense «ya no estás para estas cosas», recuerda que esa decisión no le corresponde.
La edad no debería reducir nuestro mundo. Debería ampliarlo.
Así que mi propuesta es sencilla:
Menos reglas. Más tú.
Menos tendencias. Más personalidad.
Menos miedo al qué dirán. Más ganas de disfrutar.
No te vistas para parecer más joven.
No te vistas para parecer mayor.
Vístete para parecerte a ti.
Porque la mejor edad para empezar a hacerlo es exactamente la que tienes ahora.
Ana Espadas
Directora de Chic Trends
