Venus a Roma es la colección de Juan Vidal para la primavera 2020.La belleza irradia una luz que da significado a nuestra existencia, tiene  la capacidad  de redimir nuestro sufrimiento, a través de ella llegamos a entender nuestra propia naturaleza como seres espirituales.

Si pudiésemos retroceder en el tiempo y preguntásemos cuál era  la finalidad fundamental de las artes en pleno siglo XV, la respuesta sería la belleza. Durante más de 2000 años los artistas han sido conscientes de que el ser humano vivía rodeado de caos y encontraron en la belleza el remedio.Era considerada un valor tan importante como la verdad o la bondad, hasta que fue desplazada por la originalidad en el siglo XX.

Sin la belleza existe el peligro de que perdamos el significado de la vida.

 

Para Platón, la belleza es una fuerza cósmica que fluye a través de nosotros en forma de deseo sexual y que se presenta en forma de adoración o apetito, amor o lujuria.

Lujuria es poseer, amor es dar.

Juan Vidal en su colección «Venus a Roma» nos muestra la maestría de sus patrones y el diseño exquisito.

Para contemplar la radiación de la belleza debemos superar la lujuria, y es lo que llamamos amor platónico.

Sandro Botticelli celebra con el Nacimiento de Venus la idea fundamental de la belleza en la tierra. Hasta ese momento el único cuerpo desnudo femenino pintado había sido Eva, desnudo asociado a un acto de vergüenza por el pecado original.

Botticelli rompió las barreras de la censura política y social de la época. Fue el  primer desnudo de cuerpo completo en más de mil años, mostrando lo opuesto,  Venus se encuentra radiante y su imagen está llena de vitalidad.

Venus es la Diosa del amor erótico y observa el mundo desde un lugar más allá del deseo. Nos invita a trascender nuestros propios apetitos terrenales y unirnos a ella a través del amor puro por la belleza, una belleza eterna, increada e imperecedera, exenta de aumento y de disminución.

La modelo de Botticelli fue Simonetta Vespucci. Él la amó hasta el final de sus días, representando el ideal de amor Platónico: La belleza que ha de contemplarse mas no poseerse.

 

Hoy día muchos artistas modernos son hirsutos ante esta tarea sagrada de la belleza, la visualizan como un modo de vida en desaparición, sin conexión con el mundo que nos rodea. Piensan que lo aleatorio de la vida moderna no puede ser redimido por ella, sino que ha de ser expuesto, lo que nos lleva a determinar la era posmoderna como un mundo incapacitado para amar.

Venus A Roma de Juan Vidal es la síntesis de un viaje en busca del origen de la belleza, un camino que nos lleva de vuelta al lugar donde lo ideal y lo real existen en armonía.

Roma, Nápoles y Florencia son lugares donde nace y perdura esta forma casi sagrada de entender la belleza como un fin en sí mismo.

Gracias a ENIT, Organismo Oficial Italiano para el Turismo, por darme la oportunidad de vivir de primera mano la majestuosidad y serenidad que ha dado origen a esta colección, que pretende mostrar lo real a la luz de lo ideal para poder transfigurarlo.

 

Diosa en una Roma cosmopolita

Venus A Roma es el nacimiento de la diosa en una Roma cosmopolita, donde prendas urbanas se mezclan con siluetas sacras, dando origen a una nueva diosa contemporánea, que recuerda el pasado y se fusiona con el presente en un ejercicio de idealización de la mujer elevándola a un plano superior,casi divino.

Tejidos como el lino, el tul, el gazar o el popelín de algodón, trabajados con bordados de cintas de seda que recuerdan la ornamentación de las vasijas romanas, espigas bordadas en hilo y flores de azulinas bordadas en piedra y lentejuela sobre muselina y organza, todo ello mezclado con tejidos técnicos contemporáneos.

Una paleta de color puramente renacentista, donde los blancos luminosos y tonos neutros conviven con el azul celestial  y el dorado sacro de las Madonne de Raffaello o de los cielos de Botticelli.

Twill de seda estampado con motivos pictóricos de ángeles extraídos de los frescos de Raffaello y racimos de uvas característicos de la pintura renancentista del gran Leonardo da Vinci, del que se celebra este año el V centenario de su muerte, dio un nuevo giro a la belleza a través de su pintura, involucrando a la naturaleza como uno de los parámetros a seguir.

Vestidos invisibles de tul que dibujan la silueta femenina como Las Horas recibiendo a Venus a la orilla de su nacimiento.

El oro y los peces, utilizados en la Roma Antigua para el agasajo y cortejo de la alta sociedad. Símbolos de la buena ventura, amantes de lo prohibido o elementos de lo profano que quieren acercarse a lo divino.

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